Luego de cientos de años de estudios, teorías y leyes, muchos científicos decidieron a mediados del siglo XX, renunciar a las respuestas predeterminadas del orden para dedicarse al estudio de una teoría que se entromete en lo impredecible e imperfecto: La Teoría del Caos. Como consecuencia de la búsqueda de una explicación a los fenómenos naturales, inconclusamente resueltos mediante las fórmulas clásicas, se formó lo que se conoce como Teoría del Caos, una disciplina que, si bien no niega el mérito de la ciencia clásica, propone un nuevo modo de estudiar la realidad.

¿Cómo interpretamos esta teoría? Partiendo de la base de que en realidad el caos no existe, sino que existen diferentes niveles de orden, entrelazados y plegados sobre sí mismos. El caos permite crear y recrear, da flexibilidad, favorece nuevos modos de pensar y de vivir por ello ha dejado de ser una teoría científica y actualmente se presenta como una metáfora cultural.

Existen tres componentes esenciales en el entendimiento de esta propuesta: el control, la creatividad y la sutileza. El control de la naturaleza es imposible desde la perspectiva del caos, pactar con el caos significa no dominar ningún sistema, sino ser un participante creativo. “Mas allá de nuestros intentos por controlar y definir la realidad se extiende el infinito reino de la sutileza y la ambigüedad, mediante el cual nos podemos abrir a dimensiones creativas que vuelven más profundas y armoniosas nuestras vidas”.

Algunos de los pilares de esta teoría, como la “extraña atracción”, habla de la fuerza existente que empuja cualquier sistema hacia una dirección completamente nueva. De igual manera, la “extraña atracción” se hace presente cuando nos enfocamos en la solución de un problema, la concentración es la que “empuja” toda la información relevante (ordenada de manera caótica en nuestra mente) y la junta, para encontrar la solución. Es decir, la concentración es la “extraña atracción” que usamos para manipular la información de manera creativa.

Los conceptos básicos creados por algunos de los máximos exponentes (entre ellos John Briggs y Peat F. David) han sido escenciales para comprender y simplificar, los términos generados a partir de esta teoría, que se sintetizan en 7 leyes:

  1. Ley del Vórtice: la creatividad de la naturaleza

Los momentos de caos son oportunidades para mejorar nuestras vidas. Ser creativo implica abandonar las estructuras comúnmente conocidas para alcanzar una reorganización mental. La creatividad emerge en cualquier momento de la vida y se relaciona estrechamente con el concepto de verdad. Por ejemplo, al contemplar un elemento, debemos hacer una abstracción de nuestro conocimiento para ver un algo absolutamente nuevo. En ese momento estamos contemplando la verdad del objeto, no los conceptos mentales guardados en nuestra mente y nos mostramos abiertos a la creatividad frente a lo que percibimos.

  1. Ley de la influencia sutil: el efecto mariposa

De acuerdo a esta ley, todos somos agentes de cambio. El efecto mariposa describe como el aleteo de una pequeña mariposa de un lado del planeta puede generar un tornado del otro lado. La ley del caos nos recuerda que no tenemos el poder para controlar (en el sentido tradicional) grandes cambios, sino que todos poseemos el efecto mariposa de la influencia sutil. El modo de ser (positivo o negativo) de cada uno es lo que define su influencia sutil y ésta debe ser auténtica, conciente, creativa y basada en valores porque inevitablemente tendrá efectos a largo plazo. Todos influimos en todos.

  1. Ley de la renovación colectiva

Esta ley se refiere a la capacidad que tiene el ser humano de trabajar y participar espontáneamente en la resolución de situaciones o problemas de la comunidad. Esto se logra el generar sistemas abiertos, no lineales, creativos y caóticos. No se requiere de alguien que mande, sino que se trata de un sistema similar a la WEB: nadie la controla, pero todos la utilizan, la renuevan y la alimentan. Esto requiere de importantes dosis de creatividad colectiva para que dentro de ese caos, sucedan cosas ordenadas y productivas.

  1. Ley de lo simple y lo complejo

Lo simple y lo complejo son reflejos lo uno de lo otro, dice la cuarta ley del caos. Cuando estamos frente a sistemas muy complejos y su complejidad se vuelve infinita, termina pareciendo un sistema casual y aleatorio. La casualidad es utilizada por personas que desarrollan tareas creativas como detonantes de nuevas creaciones. Esto sucede porque la complejidad no está en el objeto sino en las interacciones que hay entre este y nosotros. El ser humano se adapta a lo complejo y convive con él hasta simplificarlo, utilizando la creatividad para minimizar las consecuencias o secuelas.

  1. Ley de los Fractales: El arte del mundo en acción

Los fractales son pequeños cambios (fracciones de cambios) en eventos, que si continúan permanentemente, pueden crear un nuevo sistema, cada vez más pequeño pero de la misma naturaleza del original. Esta quinta ley se refiere a los modelos recurrentes e incesantes de la naturaleza. Éstos nos permiten relacionarnos desde lo matemático, lo caótico y lo estético, con las formas no lineales presentes en nuestro entorno. Utilizando esta ley como base para nuestra percepción, concluimos en que somos al mismo tiempo el centro del universo y participantes periféricos en modelos inmensos.

  1. Ley del Tiempo Fractal: La conexión con los ritmos de la vida

La sexta ley nos dice que el tiempo mecánico del reloj es una ilusión que esconde el verdadero pulso del universo. El tiempo no es una línea recta, sino un fractal que debemos explorar para descubrir sus matices y reconectarnos con él, así vivirlo de manera creativa y no con el tic-tac del reloj.

Cada elemento del universo, desde el más pequeño hasta el mismo cosmos, tiene un reloj interior. Cada sistema se autoorganiza, armonizando su tiempo con el de cada uno de los elementos que lo componen. Cada persona tiene múltiples sistemas y por lo tanto múltiples relojes internos. Para ser dueños plenos de nuestro tiempo interno, es necesario que vivamos cada experiencia, estando enfocados y presentes. Esto nos permitirá renovarnos y descubrir nuevos ritmos, permitiendo que fluya la creatividad. En un acto creativo, el tiempo trasciende al lineal, al externo y se convierte en un tiempo de dimensiones fractales.

  1. Ley de la Nueva Percepción: Volver a unirse con el todo

La última ley del caos incluye y resume todas las anteriores. Invita a experimentar la creatividad como una conjunción de lo que hubo antes y la aventura de lo desconocido. Aprendiendo y aplicando ese conocimiento, comprendiendo que el caos depende del punto de vista.

Finalmente, frente esta nueva forma creativa de ver el mundo, el tiempo, la gente y las cosas, tenemos la posibilidad de salir de nuestras cómodas representaciones y sistemas que nos impiden ver el mundo como un constante bombardeo de estímulos sensoriales. La teoría del caos, nos ayuda a descubrirnos y comprender que el resto del mundo es un conjunto de circunstancias, fragmentado en pasado y futuro, dispuesto a cambiar en cualquier momento, esperando nuestra iniciativa para generar nuevos sistemas espontáneos y caóticos.


Briggs. J y Peat.D. Las 7 leyes del caos, ventajas de una vida caótica

http://www.iac.es/gabinete/difus/ciencia/silbia/caos.htm

Las Siete Leyes del Caos: consejos de la ciencia para disfrutar lo impredecible

http://www.degerencia.com/articulo/caos_creativo

http://www.taringa.net/post/ciencia-educacion/6477461/Las-7-leyes-del-caos.html

 

Anuncios